El esfuerzo de todo un año escolar merece un broche de oro, y el pasado jueves 11 de junio nuestro centro educativo lo encontró en un escenario inmejorable. La esperada Fiesta de Fin de Curso se desplegó en los maravillosos jardines exteriores de la Sede de la APBA, un entorno que enamoró desde el primer instante a alumnos, profesores y acompañantes. Una espectacular carpa, perfectamente acondicionada para grandes festejos, presidía el espacio. Al caer el sol, el encendido de las guirnaldas de luces colgadas transformó la noche en una velada mágica, cálida e intensamente iluminada, propiciando la atmósfera perfecta para todo lo que estaba por venir.
Emoción a flor de piel: Entrega de becas e hitos académicos
El acto formal se inauguró a las 19:30 h con el momento más solemne y emotivo de la jornada: la tradicional entrega de becas. Este año, cinco brillantes alumnos han alcanzado la meta de graduarse en la ESPA (Educación Secundaria para Personas Adultas). Aunque por diversos motivos solo tres de ellos pudieron asistir presencialmente a recoger su galardón, la emoción llenó el jardín. Desde aquí queremos enviar un fortísimo abrazo a los dos graduados ausentes, cuyo logro es igualmente compartido y celebrado por toda la comunidad educativa.
Para los que subieron al escenario, recibir su beca supuso el premio final a un año de trabajo extenuante. Estudiar en la edad adulta no es un camino fácil; implica compaginar libros y exámenes con cargas familiares, laborales y personales. Han sido muchas horas de dedicación robadas al sueño, pero como bien demostraron sus sonrisas y lágrimas de orgullo, todo esfuerzo tiene su justa recompensa. ¡Ya tenéis vuestro merecido título de Secundaria!
🌟 El gran detalle de la noche: Los alumnos quisieron sorprender de manera espontánea a sus tutores, Alberto y Carolina, haciéndoles entrega de un precioso regalo en agradecimiento a su paciencia infinita, empatía y constante dedicación. ¡Un aplauso enorme para nuestro increíble equipo docente! ¡Ole!
Reconocimientos merecidos y el valor de la comunidad
La velada continuó con el firme propósito de poner en valor a todas las piezas que hacen que nuestro centro funcione como un reloj. En primer lugar, la dirección del centro otorgó un merecido premio al alumnado delegado asistente. Su labor de coordinación diaria es el puente vital que garantiza que la información fluya correctamente y llegue de forma clara a cada rincón de las aulas. Su dedicación desinteresada es clave para la cohesión del centro.
Asimismo, cumpliendo con una de nuestras tradiciones más bonitas de cada año, se rindió un cálido homenaje al profesorado interino que ha formado parte de nuestra familia durante este periodo. En esta ocasión, todas las miradas y aplausos se los llevó María del Mar, a quien se le hizo entrega de un obsequio en señal de gratitud por su impecable trabajo y por dejar huella en el corazón de sus alumnos.
Alegría desbordante con la Tuna Femenina y un sorteo con mucho arte
Con el protocolo cubierto, llegó el momento de desatar las risas. La Tuna Femenina de la Politécnica de Algeciras hizo su entrada magistral en el jardín. Con una actuación maravillosa y rebosante de talento, las tunas contagiaron de inmediato sus ganas de fiesta, "cachondeo" y diversión. Haciendo gala de esa bendita e intrínseca "poca vergüenza" que caracteriza a la tuna, pusieron a cantar y bailar a todo el público, logrando que el entusiasmo general se disparara.
Para cerrar la parte formal del evento de la manera más animada posible, se procedió al esperadísimo sorteo anunciado en el cartel. La suerte quiso que el gran premio de la noche, un espectacular jamón, recayera en las manos de una de nuestras flamantes alumnas graduadas de la ESPA, Claudia. Con el título de Secundaria bajo un brazo y el jamón bajo el otro... ¡es absolutamente imposible terminar el curso escolar de mejor manera!
Un brindis por el futuro: Copa y convivencia
La transición hacia la parte más distendida de la velada se hizo de forma fluida. Se invitó formalmente a todo el alumnado a trasladarse hacia la zona de la carpa principal, donde dio comienzo el servicio de copa. Allí esperaban los fantásticos y, sobre todo, pacientes camareros de la Sede de la APBA, quienes deleitaron a los invitados con una magnífica selección de bebidas frescas y aperitivos variados que hicieron las delicias de todos.
Entre canapés, risas compartidas y fotos para el recuerdo, la fiesta se prolongó en un ambiente de convivencia idílico, donde se difuminaron las barreras entre pizarras y pupitres para dar paso a una gran familia unida por el orgullo del deber cumplido.
En resumen, la Fiesta de Fin de Curso fue un evento sencillamente espectacular. Todo el mundo disfrutó, bailó y se lo pasó genial. Nos queda el recuerdo de un día imborrable que, sin duda alguna, ¡estamos deseando repetir el año que viene!

































































































